En el campo de las conexiones mecánicas, pernos Y los tornillos autorroscantes, como dos elementos de fijación fundamentales, a menudo pasan por alto sus diferencias por parte de los no profesionales. Los pernos suelen constar de cabeza y vástago y deben utilizarse junto con tuercas o agujeros preroscados. Sus grados de resistencia estandarizados (como 8.8) indican claramente su resistencia a la tracción y son adecuados para aplicaciones de alta resistencia, como estructuras de acero y puentes. Los tornillos autorroscantes, por otro lado, penetran directamente en los materiales mediante diseños de rosca especiales (como paso grueso y filo cortante) sin necesidad de pretaladrar. Se utilizan comúnmente para conexiones rápidas de madera, plástico y placas metálicas delgadas. Esta diferencia esencial conduce a una distinción significativa en la selección de materiales entre ambos: los pernos utilizan principalmente acero con contenido medio de carbono o acero inoxidable y están tratados con galvanización para mejorar la capacidad de carga, mientras que los tornillos autorroscantes dependen más de la capacidad de deformación plástica de las aleaciones de zinc o acero con bajo contenido de carbono.